El mundo está lleno de maestros iluminados a medias.
Extremadamente inteligentes, demasiado
sensibles para vivir en el mundo real, se rodean a sí mismos de placeres egoístas y otorgan sus grandiosas enseñanzas a los incautos.
Dándose a conocer públicamente antes de tiempo, con el único propósito de alcanzar algún clímax espiritual, constantemente sacrifican la verdad y se desvían del
Camino.
Lo que realmente ofrecen al mundo es su propia confusión.
El verdadero maestro entiende que
la iluminación no es el fin, sino el medio.
Al tomar conciencia de que la
Virtud es su meta, acepta el largo y arduo cultivo que es necesario para alcanzarla. No fabula para convertirse en líder, sino que calladamente lleva a cabo toda la responsabilidad que caiga sobre él. Por que no está apegado a sus realizaciones ni se atribuye nada, guía al mundo orientando a los que le llegan.
Hua Hu Ching.