sábado 9 de abril de 2011

La esperanza

Existe un concepto tan confuso como esencial, casi espectacular: esperanza.
Sin embargo asisto a su declive. Poco a poco se está vaciando de significado y ese tránsito se llama desesperanza. En un esfuerzo por ver el final comprendo que cuando esté completamente vacío llegar a ser supuesto, esto es, la desesperación. 
La desesperación es la esperanza vacía. Como damos vuelta un calcetín así es el proceso. El anverso y reverso de una palabra, uno sonidos significativos. No olvidemos, por la cuenta que nos trae, que la desesperación es un concepto negativo y como tal no se sostiene por sí mismo, debe su existencia a la esperanza, y ésta es último que se pierde. Además, la esperanza es la fe de los dubitativos y también de los incrédulos. La desesperación tiene un gobierno efímero, el momento exacto del acto suicida. La desesperanza es más real, pues se gradúa entre los extremos y como tal pertenece al mundo de la rutina y de la vida. La esperanza es el impulso primigenio de la voluntad de vivir, de su comienzo y de su proceso. 
Es el deseo proyectado.